THE ATLANTIC MAN by MARGUERITE DURAS

The origin of this book is as passionating as its content. This text was originally written by Duras for her film, The Atlantic man. A soliloquy delivered by the author and that was later edited and converted into a book, since the existence of the text alone was possible.

A book without anecdotes, only memories, memories needed to cope with the absence, emptiness, that black screen that the absent beloved has become. With simple language, Duras stands in front of the readers and treats them as equals. She invites them to embark and let themselves go with the tides of the Atlantic.

In the text, the reader can feel the searing pain of the one that loves. The wound caused by the absence bleeds interrogations: what to do with the knowledge we have about the being that is gone ?, what to do with all the memories?

The absence must accept memory as a much needed element to overcome oblivion. Just as the flower dies when you don’t look it, the loved one that is absent disappear from the same moment he gets lost in the labyrinth of memory. The loved one needs a witness to his existence, to wat he used to be and will not ever be. The Atlantic man is an intimate piece in which Duras purge all those violent feelings, all the suffering infinite in appearance as the see sea.

The whole text is addressed to a person, that we assume, thank’s to the film, that is Yann (Duras lover during the last 15 years of her life). This man is the object of love, a love that is ending.

In both the movie version and the book there is an intrinsic silence, the silence is so important and says as much as the words that are spoken. To all those who have the possibility, I invite you to read the book and see the movie.

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L’origine de ce livre est aussi passionnant que son contenu. Ce texte a été écrit par Duras pour son film, L’homme de l’Atlantique. Un soliloque prononcé par l’auteur pendant le film et qui a été plus tard modifié et publié comme texte littéraire.

Un livre sans anecdotes, rempli des souvenirs, des souvenirs nécessaires pour faire face à l’absence, au vide, à cet écran noir qui est l’absence du être-aimée. Avec un langage simple, Duras fait face aux lecteurs et les traite comme des égaux. Elle les invite à embarquer et se laisser aller avec les marées de l’Atlantique.

Dans le texte, le lecteur peut sentir la vie envahi par la douleur brûlante de l’être qui aime. La blessure provoquée par l’absence saigne des interrogations: que faire avec la connaissance que nous avons de l’être éteinte? Que faire avec les souvenirs?

L’absence doit accepter à la mémoire comme condition nécessaire pour surmonter l’état de l’oubli. L’être-aimé disparaît à partir du moment qu’il se perd dans le labyrinthe de la mémoire. Le bien-aimé a besoin d’un témoin de son existence, ce qu’il était et ne le sera plus jamais. L’homme de l’Atlantique est une pièce intime dans laquelle Duras purge tous ces sentiments violents, toutes les souffrances aussi infinis en apparence que la mer.

Tout le texte s’adresse à une autre personne, qu’on soupçonne c’est Yann (amant de Duras pendant les dernières 15 années de sa vie). Cet homme est l’objet de l’amour, un amour qui se termine, un amour complet. Le vouvoiement dans l’ouvrage peut être répond au respect que Duras a pour cette personne, c’est aussi une maniere de mettre de la distance entre elle et cet amour qui se consomme et s’éteint.

Dans le film et le livre il y a des silences intrinsèques. Le silence est aussi important et en dit autant que les paroles prononcés. Pour tous ceux qui ont la posibilité, je vous invite à accompagner la lecture du livre avec le film.

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El origen de este libro es tan apasionante como su contenido. Inicialmente este texto fue escrito por Duras para su película, El hombre atlántico. Un soliloquio pronunciado por la autora durante la película y que posteriormente fue editado y convertido en libro puesto que la existencia del texto por sí solo era posible.

Un libro sin anécdotas, solo memorias, recuerdos necesarios para sobrellevar la ausencia, el vacío, esa pantalla negra que es el ser amado ausente. Con un lenguaje simple, Duras se planta frente al lector, lo trata de igual a igual y lo invita al a embarcarse y dejarse llevar por las mareas del atlántico.

En el texto el lector puede percibir el dolor desgarrador que vive el ser que ama. La herida causada por la ausencia sangra interrogaciones: ¿qué hacer con el conocimiento que se tiene del ser amado y ya extinto?, ¿qué hacer con los recuerdos?

“De esto solo sé que no tengo más que hacer, excepto padecer esta exaltación a causa de alguien que estaba ahí, alguien que no sabía que vivía y de quien yo sabía que vivía, a causa de alguien que no sabía vivir, te decía, y de mi que lo sabía y que no sabía qué hacer con eso, con este conocimiento de la vida que él vivía, y que tampoco sabía qué hacer conmigo.

Dicen que el verano pleno se anuncia, es posible. No lo sé. Que las rosas ya están allí, al fondo del parque. Que algunas veces no son miradas por nadie en el tiempo de su vida y que ellas se sostienen así, en su perfume, desgarradas, y que luego se derrumban. Nunca miradas por esta mujer sola que olvida. Nunca miradas por mí, mueren”

La ausencia debe aceptar a la memoria como condición necesaria para poder vencer al olvido. Así como la flor fallece al no ser mirada, el ser amado ausente desaparece desde el momento en que se pierde en el laberinto de la memoria. El ser amado necesita de un testigo de su exsistencia, de lo que fue y ya no será jamás. El hombre atlántico es una obra íntima en la que Duras purga todos esos sentimientos violentos, todo el sufrimiento en apariencia infinito como el mar, y que acarrea la ausencia.

Todo el texto está dirigido a otra persona, que asumimos por la película que es Yann (amante de Duras durante los últimos 15 años de su vida). Este hombre, es objeto de amor, de un amor que está terminando. Si bien en la traducción al español realizada por Adalber Salas Hernández, la obra está en segunda persona del singular; la original está escrita en tercera persona del singular, es decir, el trato es de usted. Esto puede responder en cierta forma al respeto que se tiene a la persona a quien está dirigido el texto, además de que pone de manifiesto ese distanciamiento, esa ausencia que va creciendo y va consumiendo ese amor.

Tanto en la versión cinematográfica como en el libro el silencio es intrínseco, el silencio es tan importante y dice tanto como las palabras pronunciadas. A todos aquellos que tengan la posibilidad, les invito acompañar la lectura de la obra a la película.

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