Sonetos y Aquellos

Bajo el título de “Sonetos y Aquellos”, Andrés Barrios nos presenta de una forma peculiar y extravagante su poemario grotesco. En forma de sonetos y sonetillos, Andrés comunica al lector de una manera peculiar y algo extravagante; oscilando con inteligencia y sin pudor entre lo burlesco y lo dramático, diversas situaciones cotidianas. Más que un poemario, esta obra es una visión personal, crítica y a su vez jocosa de nuestra sociedad, nuestras costumbres y nuestra lengua. Andrés nos aporta esa dosis de risas necesaria para afrontar el día a día .

Con el apoyo del prometedor equipo editorial Libros del Fuego, se hace entrega a los lectores de una obra, tentadora y atrayente no solo por su contenido, sino además por la calidad y originalidad de su edición; desde la portada hasta la contra portada, este poemario es una pieza literaria única.

Aquí comparto con ustedes dos de los poemas de este polifacético autor, cada uno de los sonetos está ilustrado y al final del libro se pueden encontrar una galería:

Soneto del pensionado

Con intensa pesadumbre amanecía

y a lo lejos visualizo muy cansado

un letrero llamativo que decía:

Oficina de Atención al Pensionado.

Cuando llego con mi hermana trasnochada,

un terrible escalofrío nos recorre

pues, la cola de viejitos terminaba

en la esquina populosa de La Torre.

Resignados, nos sentamos en un banco

que nos vende un indigente medio manco,

y una vieja que se mira en un espejo

nos comenta mientras cierra su polvera:

«Esta es, de mis visitas, la tercera.

La paciencia es la virtud de los pendejos»

Yo me quedo pensativo, meditando,

mientras pasan los segundos lentamente:

es injusto que sigamos soportando,

la desidia tan mediocre de la gente.

La pensión es un derecho irrevocable,

es la vida con el alma que entregamos,

para estar en situación tan miserable,

y, a pesar de los pesares, aquí estamos.

Mi trasero tan deforme se ha tullido,

ya me duele la columna por el frío,

y mi hermana se ha dormido en sus rodillas.

Van llamando a cada uno en su momento.

Todos llevan un montón de documentos:

formularios, fotocopias y planillas.

Ya, por fin, nos acercamos a la entrada

con la intensa y clara luz del mediodía,

y mi hermana con su cara demacrada

va esbozando una mueca de alegría.

Entra al fin a la oficina señalada

esperando, cual si fuera parturienta,

y alguien grita desde adentro ¡qué c$#@*a,

la inspectora de pensiones no se encuentra!

Y es así como termina todo el cuento

para luego comenzar este tormento,

pues, le dicen con macabra alevosía,

maltratándola, cual pobre bicho raro,

con la cara tan lavada del descaro:

«lo sentimos, por favor, vuelva otro día».

***

Mujer

Eres tú la música.

Eres tú el color.

Eres tú mi orquesta

y yo tu director.

Eres el allegro de mi alma.

El presto que vibra en mí.

Eres tú la paz y la calma.

Eres el Do.

Eres el Re.

Eres el Mi.

Sonetos y aquello se encuentra ya disponible en las mejores librerías del país, también puedes obtenerlo en su versión digital para iPhone, iPad, SmartPhone y Tablet descargando la nueva aplicación LibreroETC.

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